Instituto Secundario Yocsina

Historia del Instituto Secundario Yocsina

Algunas personas, con visión de futuro, se plantearon un sueño: “Fundar un colegio secundario”. Es así como, el Señor Humberto Américo Conti, en ese momento el farmacéutico del lugar y el Señor Julio José Viglienghi, por entonces presidente de la Comisión Vecinal decidieron en septiembre convocar a los vecinos para exponer sus ideas, tendientes a concretar el anhelo del pueblo: … «dejar constituido un Instituto de enseñanza secundaria que ha de propender a acrecentar y mantener el conocimiento cultural de la juventud que termina su ciclo de enseñanza primaria». (ActaNº1)

El Señor Marcelo Paredes informó acerca del número de alumnos censados, los cuales podrían considerarse futuros alumnos y cuyo número superaba el mínimo exigido por la ley vigente, lo que posibilitaría iniciar los trámites para su creación.

Se formó así una sociedad civil sin fines de lucro, la cual aún rige su destino a través de una Comisión Directiva, que se renueva anualmente, con un Representante Legal permanente.

Los convocados otorgan a Don Julio Viglienghi la representación legal para poder realizar todas las gestiones y comunicaciones tendientes a concretar el proyecto. Surgieron los interrogantes: ¿Dónde?, ¿Cómo? ¿Con qué medios?

La primera pregunta se solucionó inmediatamente: utilizando las instalaciones de la Escuela primaria Juan XXIII de las Hermanas Carmelitas, a quien también se le ofreció la conducción pedagógica. La comunidad religiosa accedió a la cesión en comodato de las instalaciones por el término de 5 años, pero no así al ofrecimiento de la conducción.

El paso siguiente era difícil: Comenzar los trámites para la aceptación de la escuela en la esfera nacional, recibiéndose una respuesta negativa. Es entonces cuando las Hermanas Carmelitas le proponen a la Profesora Elena Justa Alonso de Ostoich, la conducción pedagógica de la escuela, quien aceptando el desafío, se dirige a Don Humberto Conti, perteneciente al Rotary Club de San Vicente a fin de interiorizarse sobre los requerimientos de ese grupo de vecinos de Yocsina a quienes hasta ese momento ella desconocía.

En el mes de mayo de 1978, la profesora Alonso de Ostoich junto con la Señora Adela Loccicero de Lombardo y el Escribano Oscar Hisgen concurren a la primera reunión con carácter netamente informativo, detallando todo lo referente a la organización: los pasos para la apertura, la redacción y aprobación del estatuto reglamentario, los lineamientos y objetivos, la planta funcional y el material didáctico indispensable para iniciar un nuevo establecimiento.

El 9 de noviembre de 1978 el interventor Primer Teniente Eduardo Forcatto autorizó el funcionamiento del Instituto Secundario, y la adscripción a la Dirección de Institutos Privados de Enseñanza (D.I.P.E.) de la Provincia de Córdoba para el ciclo Lectivo 1979. Como uno de los primeros actos se convocó a las escuelas de la zona, para realizar un evento destinado a recaudar fondos para la nueva institución.De tal manera, las escuelas cedieron el beneficio económico obtenido de las actividades realizadas durante los festejos del día de la Independencia.

Otro paso importante fue la redacción de su Estatuto Fundacional, el que aprobado por Dirección de Inspecciones Jurídicas, se presentó a la Asamblea para su aprobación.

El 12 de marzo de 1979 los vecinos de Yocsina vieron con emoción cumplido un sueño varias veces postergado: el INSTITUTO SECUNDARIO YOCSINA abría sus puertas a la comunidad. La ceremonia tuvo lugar en el colegio Juan XXIII y contó con la asistencia del Mayor Emiliano Roque Ulloque en representación del III Cuerpo de Ejército, quien hizo entrega de la bandera de ceremonia, la bandera de mástil fue donada por el Rotary club, representado en este acto por el Señor Rubén Bengió. También se encontraban presentes el intendente de Malagueño, Dr. Antonio Premoli, como así también personal directivo y docente de establecimientos educacionales, especialmente invitados para tal ocasión. Entre las delegaciones podemos mencionar a los Institutos secundarios Nuestra Señora de Fátima de Córdoba, San Carlos, Escuela Manuel Belgrano, Inmaculado Corazón de María de Malagueño, Gabriela Mistral y colegio Del Carmen de Argüello. El Padre Francisco Cerughetti bendijo la enseña patria y el Señor Marcelo Paredes, presidente de la Comisión Directiva, habló en nombre de los padres y de cuantos hicieron posible la concreción de un anhelo. En sus comienzos, la modalidad de la nueva escuela era de “Perito Mercantil”.

Así mismo, la Sra. Adela Lombardo y Oscar Hisgen, considerados los padrinos del establecimiento, hicieron entrega de una cuja. Finalmente, la señora directora, profesora Elena Alonso de Ostoich, expresó unas palabras manifestando entre otros términos lo siguiente: “Señores padres, aquí tienen para sus hijos el primer peldaño que los llevará, al final de un ciclo, a tener un título, que no será otro más que aquel que juntos les ayudaremos a lograr, trabajando aunados, hogar y colegio. Sin ello todo esfuerzo será vano y toda tarea será un fracaso, pues, el primer título es ser hombres y mujeres dignos como argentinos y como cristianos, que amen la verdad, el bien y la honestidad”.

Muchas fueron las manos que colaboraron para que este pequeño establecimiento lograra abrir sus puertas. En el orden pedagógico se contó con la valiosa asistencia de la inspectora Laura Josefina Córdoba. Desde la biblioteca Córdoba se permitió que una docente, voluntariamente, se capacitara para poder iniciar la pequeña biblioteca escolar, y varias editoriales y librerías hicieron su aporte generoso con donaciones de importantes libros, revistas y folletos.Desde sus comienzos la institución se caracterizó por valorizar las actividades tendientes a mejorar las relaciones humanas, y los vínculos con la sociedad. Así fue como en una noble campaña se donaron juguetes, ropas y útiles escolares a los alumnos de la escuela Esteban Echeverría de Barrio Montevideo.

Los esfuerzos por llevar adelante esta obra se vieron apoyados por docentes (los cuales aportaron el 3% de su salario mensual durante dos décadas aproximadamente), alumnos, padres y vecinos que abonaban una cuota mensual de socio. También recordamos las campañas de las botellas, la de los diarios, las ventas de empanadas, pan casero o pastas y las ferias de platos en las jornadas del 25 de mayo.

Después de 10 años de funcionamiento en el establecimiento de las Hermanas Carmelitas, las mismas, no renuevan el contrato de comodato, es entonces cuando obtenemos de las autoridades provinciales la donación de un espacio verde, frente a la plaza para construir nuestro propio edificio.

Poco a poco con ayuda de docentes, padres y alumnos, se limpió el terreno, se cavaron cimientos, se comenzó la ardua tarea de construir. Se pidió colaboración, y todo era bienvenido y utilizado. Se logró techar cuatro aulas y un pasillo. Sin revoques, sin pisos, sin mobiliario, se iniciaron las actividades del ciclo escolar que comenzaba.

La voluntad de todos se puso a prueba y así en dos turnos, se cantó el himno nacional en nuestra propia casa. Humilde, simple, con carencias, pero instalaciones propias. No podemos olvidar a los generosos vecinos que prestaban sillas o mesas para formar las aulas, o aquella famosa compra de sillas, con el escaso dinero que se tenía pero que servirían para solucionar la dificultad de un año lectivo.

Cómo olvidar al grupo de madres de los primeros años que tejían, o amasaban y vendían rifas para recaudar pequeños ingresos que valían tanto. Sra. Teresita de Rojas, Sra. de Videla, Sra. de López, Sra. de Gutiérrez, Selva de Bruno, Irma de Cabrera, Ana de Salguero, Blanca de Luna, por mencionar algunas. Y qué decir de los hombres, que impulsados por Don Julio Viglienghi – quien realizó toda su gestión ad honorem durante 18 años – siempre encontraban una oportunidad para reunirse y juntar fondos para la escuela; nombramos así al Sr. Marcelo Paredes, al Sr Francisco Acosta, al Sr. José Gutiérrez, o al señor Adolfo Vega, tanto lo encontrábamos, solicitando elementos para la escuela o preparando un bingo, un partido de bochas o uno de taba con premios.

No podemos desconocer las jornadas de Educación Física, las campañas para recaudar fondos, la famosa carroza del desfile de primavera, las distintas obras teatrales eran otro acontecimiento destacado, nos presentábamos en jornadas de encuentros municipales de Córdoba y Carlos Paz, teníamos alumnos actores y de primera línea, pero además autores; Marcelo Caudet y la presentación de una obra de su autoría y dirección.

Tras la reforma educativa, la modalidad de la Institución se transformó en Economía y Gestión de las Organizaciones – especialidad en Turismo, Hotelería y Transporte, con viajes educativos a distintos lugares del país. El personal debió capacitarse; se realizaron cursos y seminarios para docentes y alumnos destinados a su formación. Como apertura a la comunidad destacamos las jornadas del día de la madre, la de los abuelos, el día del Profesor, el del alumno o los festejos del día de la tradición, del 25 de Mayo son parte de las actividades que distinguieron a la escuela.Participación en la Rural en el 2000, recolección, arreglo y selección de ropa y alimentos destinados a contribuir con la hermosa tarea de la Hermana Teresa Varela en San Marcos Sierra, a donde pudieron llegar los alumnos y compartir con otras personas su realidad, entre tantas otras realizadas.